martes, 8 de abril de 2008
Poemas
Mario Sampaolesi, Argentina.
La vida me es ajena
Desnudo como el campo
huyo de la realidad
en la manada de caballos negros
que espanta a la memoria.
Ella, que era el agua,
la entrada de los barcos al puerto
antes de anochecer,
las cenizas que dejo el salto del suicida
sobre la terraza,
reconoció su perduración
más allá del tacto.
Yo creí que vivir era desangrarse
y salí y toqué la piedra y ví al pájaro
y me mojé con la lluvia
porque comprendí
que la piedra no es piedra,
sino el viento caído
que deja el pájaro cuando vuela;
porque la lluvia no es lluvia,
sino la sensación del vuelo
que derraman los ojos del pájaro
porque el pájaro es mi miedo a la lluvia
porque, a pesar de todo,
la piedra, la lluvia, el pájaro
también mueren.
Ella todavía me incendia
cuando multiplica el insonmio en mis ojos
con la melodía del golpe
que otorga la gota contra el vidrio
como otro corazón;
dónde mi soledad es espejismo
tras espejismo
y la muerte
el grito del fantasma
que vendrá con la noche.
Lässe Söderberg, Suecia
La estatua.
Me quedaré inmovil
entre mis dos hombros
Nadie me saludará,
no saludaré a nadie.
A lo sumo,
haré señas a los muertos
o les enviaré una carta
firmada: un admirador.
¿Cuál es el franqueo para la eternidad?
Por todas partes asechan teléfonos,
alacranes dispuestos a morder.
Cada puerta que se abre, me engaña,
carnivora.
A veces quiero vivir olvidado hasta por mi mismo.
Ni siquiera las moscas me visitarán.
¿Por qué, entonces, sigue latiendo
este maldito corazón?
Back to the Blog
Entre al servicio en el FCE y me pusieron a escribir, lo cual ocasiono la drástica des-atención a este blog; leí algunos libros sin acabarlos (El maestro y margarita de Bulgakov, libros sobre posmodernidad de Lyotard, No es país para viejos de Corman McCartthy, algo de Freud "Duelo y Melancolái" y unas páginas de el origen del Trauerspiel alemán de Walter Benjamín). Intenté definir la posmodernidad como una actitud de cambio; descubrí el podcast de Olallo Rubio, fui a Morelia, Vi some kickin ass movies como Sr. Venganza, Snakes on a plane, Dr. Strangelove y Persépolis; golpearon los Punks a los Emos y todos ya saben de la existencia de ellos; South Park acabó la primera temporada de 00 Gundam Wing, aprendí más alemán, no avancé mucho en la tesis. South Park es bien cagado, Bleach y One Piece rompen madres; El PRD se escinde, Pemex está en camino de privatizarse; Elba Esther Gordillo lloró, corrieron a Hugo Sánchez y hoy me enteré que Chávez prohibió la transmisión de los simpsons. En fin tantas cosas como para hacer una canción al estilo Billy Joel.
martes, 8 de enero de 2008
Does androids Dream of Electric Sheep?
I've seen things you people wouldn't believe;
attack ships on fire-off on the shoulder of Orion.
I watched C-beams glitter in the dark near the Tannhäuser gate.
All those moments will be lost in time,
like tears in rain.
Time to.....die.

" It will happen When Time finally comes to an end, the memory will also
cease to exist".
lunes, 31 de diciembre de 2007
¿Año Nuevo?
(E.M. Cioran)
Esta demarcación civil del tiempo conocida como el año nuevo nos indica el fin de un año y nos anuncia el nacimiento abrupto del otro año. Así, la celebración es una manera sútil en dónde el sistema social nos pide que un para de horas antes de las primeras horas del otro año debemos deternos un cierto tiempo para reflexionar lo que hemos hecho en este año que, supuestamente, acaba. A esto, una pregunta ¿Porqué necesariamente debemos hacer caso de ello? Un año es una medida arbitraria que no implica que nuestra vida esta marcada por años. ¿No deberíamos mejor marcarla por épocas o por experiencias? o mejor aún ¿por qué no? por minutos.
En estos momentos tu memoria se hace más larga mientras que tu vida se hace más corta; cada segundo, cada instante se escapa conviértiendose en memoria y, a la vez en ceniza. Yo prefiero la reflexión del instante, no la del año. Un año sirve para medir las cosechas no las experiencias humanas.
Sin embargo, la ironía asalta mi escrito y finalmente nos damos cuenta de que escribí algo en antes de que se acabe el año, lo que significa mi irremediable consenso de tener que usar el año nuevo.
P.DLes deseo alegría y felicidad (a ver si la aguantan) sin necesidad de usar este día como pretexto de ello.
domingo, 25 de noviembre de 2007
Sobre una oscilación en Decir:Hacer de Octavio Paz.
Para leer el poema visita esta pagina.
El poema se presenta en nombre de una oscilación; de un estar y un no-estar. ¿Qué es la poesía sino una oscilación que sale y entra en el lenguaje?
A esto una aclaración. Llamemos poema a lo que está en el papel y poesía al acto de leer, de apropiar un poema o simplemente al acto de imaginar un poema sin necesidad de saberlo, pues basta con la remembranza de este para hacer que se presente.
De esta manera, la oscilación del poema corresponde a los asuntos de la poesía. Paz habla de esto constantemente, la poesía oscila de un lado a otro, se traslada de un paso a otro paso. Se hace cuerpo cuando quiere y se retira de lo concreto cuando ella quiere. Antes de aparecer es física después, cuando aparece, es metafísica. Este antes y después de la poesía puede verse espléndidamente cuando Paz escribe
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Para después continuar con:
Y apenas digo
es real,
se disipa.
Quizá algo que defina con más exactitud lo aquí queremos entender por oscilación es la cuestión del momento, es decir, estar a veces en un lado y a veces en el otro. El momento nos permite quedarnos, ahí, pasmados por un momento estático y nos lleva a apreciar en una pequeña eternidad todo lo que la poesía ofrece. En este sentido Paz nos ofrece un muestrario de las virtudes de la poesía; un decálogo de contradicciones que subsisten en el acto poético.
En la oscilación hay un ir y un venir; vaivén como lo distinguen algunos, indecisión dirían otros. Este vaivén, irresolublemente, señala que la poesía escapa del lenguaje, de su cárcel, de sus limitaciones; pues el lenguaje habla de la realidad, de la verdad de lo que se representa. La poesía en su haber escapa del lenguaje y regresa a él sólo cuando el poeta lo requiere.
Paz, al afirmar en el primer verso: los ojos hablan logra escapar de toda connotación lingüística y hace aquello que los poetas mejor saben: subvertir el lenguaje.
Pero ¿Qué se logra cuando se sale del lenguaje? Se podría hablar de caos, cierto, más no caigamos el lugar común; lo único que se logra es salirse por un momento pues es irremediable el regreso, es por ello que se dice que la poesía oscila entre el estar y el no estar. Así lo enuncia Paz:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
En este punto surge la duda, pensamos si acaso la poesía significa salirse del lenguaje; Sí es así ¿hacia dónde se va?, ¿en dónde está el otro momento de este vaivén? y entonces decimos: dejar de estar no implica necesariamente dejar de ser. La poesía nos pierde para reencontrarnos con ese mundo que el lenguaje nos quita. Asimismo, la poesía nos desvela (en el sentido de destapar) el Ser del mundo, pues nos pone en contacto con la unidad esencial que existía antes del lenguaje; en el momento que el hombre concibió el habla, recurrió al olvido de sí mismo y empezó a representarse como un Otro.
El oscilar poético nos arrebata de nuestra esencia y nos sublima a nuestro Yo que se ha perdido en la noche del lenguaje (Nachtsprache).
Para cerrar, exponemos las dos últimas estrofas son un exacto ejemplo que ilustra que ese oscilar de la poesía nos permite ir (regresar, en realidad) a ese lugar olvidado por el hombre. Aquel, en donde el hombre puede oír y ver con claridad lo que el lenguaje no alcanza a ver y donde se llega a tocar el cuerpo que se ha abandonado en pos de consagrar la mente como un crisol de racionalidad.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos,
tocar
el cuerpo de la idea.
Así, al cerrar los ojos las palabras se abren y este cuento empieza otra vez.
domingo, 7 de octubre de 2007
Sobre la fantasmagoría en Pedro Parámo de Juan Rulfo
En esta ocasión quisiera elucidar la idea, o más bien, el concepto que existe de fantasma o fantasmagoría en Pedro Páramo de Juan Rulfo.
Para empezar recuerdo a Walter Benjamín quien en su libro inconcluso Paris, capital del siglo XIX utiliza el término marxista de Fantasmagoría que nos recuerda la forma o experiencia en que nuestros sentidos se vuelven sensibles a la inmediatez y la presencia. Así, la idea de fantasmagoría remite a la ausencia y, paradójicamente, a lo que queda de presente en nuestros sentidos de esa ausencia.
Sin embargo, hay más cosas que elucidar dentro del concepto. Si revisamos Pedro Páramo, el eje de la novela es la experiencia postrera de la Muerte que se revela en sí como lo fantasmagórico. Las ánimas que retratan la novela y deambulan desordenadamente por todo el texto son experiencias sensibles del no poder cumplir la muerte, o sea el descanso o la inexistencia; ya sea por no poder purgar sus pecados o por el deseo de quedarse en la tierra. Es por ello que fantasma es algo ya-finito que reproduce las experiencias sensibles de la vida pasada y fantasmagoría es la manera en que se experimenta la vida después de la muerte en el mundo real.
La fantasmagoría de los personajes de Pedro Páramo consiste en permanecer encadenados a la tierra y de no poder o no querer morir. Un elemento que me parece fascinante dentro de la novela es la cuestión del Murmullo que es la reproducción oral de la misma fantasmagoría y que se traduce a la eternidad repetida de la vida de las ánimas.
No hay que dejar de notar el parentesco del fantasma de Juan Rulfo con el de Oscar Wilde: El fantasma de Canterville que se haya en la misma posición de estar encadenado a la tierra o a la realidad misma. Sólo que Rulfo es más extremo porque el fantasma de Rulfo está condenado a permanecer así mientras el que Dickens puede trascender. En este sentido la fantasmagoría en Pedro Páramo remite también a la Condena.
Finalmente, lo Fantasmagórico en Pedro Páramo confronta al lector con la Muerte y la Vida en la manera que lleva a pensar que una depende de la otra. Uno tiene que vivir porque sabe que tiene que morir. El Fantasma, por lo menos, en Pedro Páramo es la abolición de este binomio.
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Dos conceptos en la experiencia de Lectura en El Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias.
El siguiente texto se dibuja sobre una experiencia de lectura del Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias. Dicha experiencia arroja dos conceptos que, creo, se convierten en el a posteriori de la lectura o llamémosle efectos. Los conceptos me parecen igualmente aplicables a la lectura de Pedro Páramo de Juan Rulfo o a cualquier otra que se le parezca (se aceptan sugerencias).
Empezemos con dos epigrafes:
¿Qué se llama cuanto heriza nos?
Se llama Lomismo que padece
nombre nombre nombre nombre.
(Cesar Vallejo, Poema II de Trilce).
Óigalo bien y no se ría,
que todo lo sabe la autoridad, todo, todo.
Intensidad y Desolación: dos efectos del Señor Presidente
El texto El Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias abre la posibilidad infinita de decirlo todo y revelar todo lo que se puede decir sobre los dictadores en Hispanoamérica. Sin embargo, y por el lado de experiencia estética, quisiera identificar dos conceptos o efectos, si se prefiere, que, creo, se convierten en el eje sobre el cual se desarrolla la novela. Tales son: Intensidad y Desolación,
El estilo de Asturias no puede reflejar más que lo intenso de la lectura (esto en el sentido de mantenernos nuestros ojos, nuestras manos y nuestras posaderas tensas). Baste leer cualquier párrafo para experimentar las emociones internas de los numerosos personajes que aparecen en el texto. Los sentimientos esbozados en el texto son aquellos que emergen de la dualidad que existe entre la desesperación y la perversión más demoníaca. Por ello, cuando denotamos la Intensidad, son todos exacerbados, exagerados si se desea, que tienen el simple objetivo de transmitir y tensar nuestra mente al momento de ser leídos. No por nada, el Señor Presidente es un factor que tensa a los personajes, como si se tratará de un sistema de sufrimiento girado alrededor del mandatario, es decir, todo, absolutamente todo, es provocado por la maléfica figura del Señor Presidente y su omnipotente sistema político.
La Desolación bien puede ser otro efecto más dentro de los parámetros del efecto intensificatorio que el estilo de Asturias transmite, pero que aquí prefiero ver la Desolación como el aglutinamiento de la desesperación y de la perversión más demoníaca que provoca en nosotros el efecto empático de sentirnos desolados como cualquier personaje de la novela. Esto, aunado con el sistema de sufrimiento que trae consigo la figura del Señor Presidente, la Desolación vendría a relucir al pensar que la angustia de existir depende únicamente de una sola persona y no de varios factores como podrían llegar a ser la suerte o la catástrofe.
